Sociedad Gastronómica Coronel Quintana

jueves, febrero 16, 2012




Sábado 25

Ateneo LibertArio M.A.L.

CenA Forum: La Revolución desde AbAjo. 

( La Educación como ArmA RevolucionAriA )

Desasnando a Pedro ( XI )

lunes, febrero 13, 2012



Poco después sufrió una metamorfosis el vivir entumecido y soñoliento de los Pazos. Entró allí cierta hechicera más poderosa que la señora María la Sabia: la política, si tal nombre merece el enredijo de intrigas y miserias que en las aldeas lo recibe. 

Por todas partes cubre el manto de la política intereses egoístas y bastardos, apostasías y vilezas; pero, al menos, en las capitales populosas, la superficie, el aspecto, y a veces los empeños de la lid, presentan carácter de grandiosidad. 

Ennoblece la lucha la magnitud del palenque; asciende a ambición la codicia, y el fin material se sacrifica, en ocasiones, al fin ideal de la victoria por la victoria.

En el campo, ni aun por hipocresía o histrionismo se aparenta el menor propósito elevado y general. Las ideas no entran en juego, sino solamente las personas, y en el terreno más mezquino: rencores, odios, rencillas, lucro miserable, vanidad microbiológica. Un combate naval en una charca.

Los Pazos de Ulloa. Capitulo XXIV
Doña Emilia Pardo Bazan

El Nuevo Orden Mundial

domingo, febrero 12, 2012

De todos depende salir del Matrix al que nos están llevando.

THRIVE EL DOCUMENTAL

Thrive (Prosperar / Medrar / Perfeccionarse) - Español from Teotl Nahualli on Vimeo.

sábado, febrero 11, 2012

Desasnando a Pedro. ( X )

martes, enero 31, 2012

Los Pazos de Ulloa
Emilia Pardo Bazán


CAPITULOVI

De los párrocos de las inmediaciones, con ninguno había hecho Julián tan buenas migas como con don Eugenio, el de Naya. El abad de Ulloa, al cual veía con más frecuencia, no le era simpático, por su desmedida afición al jarro y a la escopeta; y al abad de Ulloa, en cambio, le exasperaba Julián, a quien solía apodar mariquita; porque para el abad de Ulloa, la última de las degradaciones en que podía caer un hombre era beber agua, lavarse con jabón de olor y cortarse las uñas: tratándose de un sacerdote, el abad ponía estos delitos en parangón con la simonía. «Afeminaciones, afeminaciones», gruñía entre dientes, convencidísimo de que la virtud en el sacerdote, para ser de ley, ha de presentarse bronca, montuna y cerril; aparte de que un clérigo no pierde, ipso facto, los fueros de hombre, y el hombre debe oler a bravío desde una legua. ...